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Se cumple un año desde la demolición de la estación de la Rigüela, en la Vía Verde de Cala y Aznalcollar

09/29/2022

Un año después de la demolición de La Rigüela siguen las movilizaciones para su recuperación en el marco de la nueva “Vía verde de Cala y Aznalcollar”.

Hoy se cumple un año desde que los ciclistas y senderistas dejamos de ver la estación de La Rigüela esperando una segunda juventud que nunca le llegó. Una decisión particular y corta de miras acabó con ella. Corta de miras porque en esta Andalucía en que vivimos todavía hay mucha gente que no es capaz de modernizar su pensamiento al ritmo europeo. Cuando en Europa deciden gastar unos cuantos miles de millones de euros en transformar la movilidad y el turismo para hacerlos más sostenibles y democráticos, ampliando la oferta para los clientes, y multiplicando los posibles beneficiarios económicos, Andalucía sigue centrada en la movilidad en automóvil y el turismo de masas, y los posibles empresarios, los que se podrían beneficiar de la transformación de un ferrocarril en desuso en Vía Verde, y que deberían estar presionando a las Administraciones para que la ejecuten, se dedican a destruir el Patrimonio Ferroviario y a poner trabas a ciclistas y senderistas que podrían ser sus clientes.

Este año ha dado para mucho. Hemos puesto en marcha un tren que tiene una larga vía por recorrer, hemos pasado por manifestaciones reclamando la protección del Patrimonio Industrial y su reconversión en Vía Verde, hemos mantenido reuniones con Administraciones a todos los niveles, hemos percibido la proactividad de algunas, el letargo de otras, el anclaje al pasado de alguna, …. Hemos visto como alguna se ha puesto las pilas y ante la presión se ha puesto a hacer lo que se le llevaba décadas pidiendo, y como otras ni siquiera han contestado.

Recientemente, ante las elecciones andaluzas del 19-J, hemos enviado a los partidos políticos una petición para que incorporen a su programa de gobierno las protección del Patrimonio Industrial y la conversión en Vías Verdes de los ferrocarriles de Cala y Aznalcóllar. Una actuación que afecta a 18 municipios, con una extensión de más de 2.000 km2, y una población de más de 850.000 habitantes; y con un área metropolitana como cliente, la de Sevilla, con una población que supera el millón y medio de habitantes, más del 17% de la población andaluza. Esperamos que sepan ver la oportunidad de conseguir un cambio sustancial en la economía de toda esta área con una actuación simple y gratis. Sí, gratis, porque el dinero para ejecutar estas Vías Verdes lo pondría Europa, siempre que nuestras Administraciones no se duerman y se lo lleven otros proyectos de otras Administraciones más ágiles.

Mientras, el Patrimonio Industrial de estos ferrocarriles sigue desprotegido a merced del tiempo y de las decisiones arbitrarias de los particulares. Por eso, os pedimos una vez más, que firméis y compartáis la petición para se declaren Bien de Interés Cultural, como se merecen por su participación en el desarrollo socioeconómico durante el siglo pasado, y como necesitan para poder tener esa segunda juventud que La Rigüela no tuvo.